jueves, 2 de septiembre de 2010

Piel

Tu piel hoy me ha sususrrado lo que necesitaba saber mi sombra para seguir acariciándote, tus ojos volvieron a reflejarme la angustia de no embriagarse dentro de mí, tus caderas volvieron a dejar su perfume bien expuesto a mi sexo, tus labios se mordieron una vez más al pronunciar mi nombre, tu sonrisa ha regresado a lacerar en mis incolumnes defensas, tu risa ha vuelto a despertar, mujer... y sin embargo... todo esto... sigue siendo de otro.
Y aún con toda la insurgencia del deseo... me estás atrapando otra vez.

Y acá es donde odio a Calamaro, por haber robado una vez más, este maldito y delicioso sentimiento.