sábado, 13 de marzo de 2010

¿Qué soy yo?

¿Que soy yo en tus ojos?

Tal vez sea un deseo extinto
que te aferras en dejar pasar
o tal vez sea un tímido viento
que apenas te despeina en tu andar

Tal vez sea sólo pasatiempo
que te ayuda a cargar
con las costras de los días
que se encarnan en tu paz

O peor, uno más de los deseos
que dejas al pasar
enterrados en la arena
profunda de tu mirar

Sin embargo si miraras bien
dentro de estos ojos negros
podrías acariciar los ocasos
que dejas al partir

viernes, 12 de marzo de 2010

Probando... 1, 2...

Esa vieja y polvorosa emoción vuelve a quejarse desde el baúl en donde ha sido olvidada hace bastantes noches.
La llama famélica vuelve de la oscuridad.

Heme acá, intentando reencontrarme con la volcadura de las cosas que se callan, de las aves de bocas suturadas y plumajes marchitos, es un intento tal vez inútil de rellenar a borbotones las venas de mi pluma, de que sean tatuadas a hierro caliente en los ojos de las almas que visiten este páramo.

Alguna vez mis cantos fueron escuchados por otras lunas y mi plumaje cubierto de besos salados se pavoneaba frente a decenas de otras llamas; yo volaba, y era maravilloso, tan cerca del sol y a la vez siempre rozando los nubarrones cargados de neutros colores, siempre a punto de derramarlas. Sin embargo, ahora no sé si estoy arriba o estoy abajo, no veo la punta de mi nariz y mucho menos el rumbo y sobre todo no sé si algún día cualquiera el vigor del viento me regrese el placer de volar. Intento escribir alejado de la oscuridad y sin embargo no conozco otra forma de estamparme, huyo de la idea de estar condenado, tampoco quisiera parecer rebuscado o abusar de la imagenería que se aparece cuando cierro los ojos, y sobre todo, no quiero regresar a la solemnidad de aquellas lunas.

Este es otro capítulo y yo tambien soy otro. Escribiré con sombrero así cómo desnudo, escupiré alcohol y expulsaré vituperios, me sacaré los mocos como si nada, y me morderé la lengua cuando sea el momento.

Cuervos, avancen al desfiladero.