lunes, 29 de noviembre de 2010

Hay días en que creo encontrar un defecto, un detalle en ti que me sirva de ancla para no seguir siendo arrastrado hacia tu piel. Entonces como un hechizo macabro me enamoro aún más de ti con todas tus imperfecciones y las deseo tambien. Te juro que lo he intentado, cortarle los hilos a estos sueños, podar una a una mis ansias, pegarme mil estampas de realidad en los ojos. Pero heme aquí cada día más y más hundido en el placer que es mirar tus ojos. Por ti me cortaría la lengua para que jamás te intentara acuchillar cuando la ira se hace presente, por ti sacudiría la tierra entera con tal de hacerte feliz, envenenaría a cualquiera que se atreviera a reirse de tu fragil fortaleza, dejaría de disfrutar mi vino si tan sólo me dieras de beber de ti, te regalaría mi paz a costa de lograr tu euforia. En resumen, te daría todo lo que no tengo porque me faltas tu, o sea, nada.

Hay noches en las que duermo repitiendo tu nombre para ver si así en sueños nos escapamos de una vez por todas a hacernos el amor más allá de las miradas, más alla de un tímido abrazo...

martes, 2 de noviembre de 2010

De Prisa, de pronto, de prismas rotos y prácticas salidas

Y así un 2 de noviembre, de pronto y sin previo aviso, parece que me he curado de ti. Que al final tantos cadaveres arrojados a la torre del silencio han desaparecido presos de los buitres, el sol y el viento. Hoy que se celebra a la muerte, temo decir que aquél abrazo que te di en la tarde fue totalmente puro y que al tocarte no sentí nada más, fuiste tiernamente impecable en desahuciar mi deseo (obvia referencia al master Benedetti). Supongo que todo el tiempo intuiste todo esto o que sentías mi vibrar cuando te tocaba. Diste los suficientes golpes a las raíces de este amor, los necesarios para no caer en la crueldad. En fin, hoy es un día raro y de verdad no quisiera dejar de beber de los sueños que producías hasta hace una semana, tal vez llegue el día en que pueda darte un beso en los labios sin desear nada más, aunque le rezo a mis aves que esto jamás suceda. Ya veremos en que va decantando esta agonía anunciada.
Gracias por existir.