Me saco los ojos ante la efervescencia de tu voz
te abro la puerta de mi pecho caliente
cedo el paso de tus tacones hacia mi piel
camino del lado izquierdo de tu razón
¿Te arrullo con mi enclaustrado deseo?
Quizás quieras que reviente mi pecho
que le aulle con fervor a tus caderas siniestras
que te escupa besos de insana adoración
Me entrego a mi incauta devoción
te escribo cien versos silenciosos
cincuenta por cada suicidio que he tenido
cincuenta por aquellos besos que han muerto de inanición
¿Te duele el vientre con esta explosión?
Quizás a estas mariposas las mates sin pudor
y las sepultes tiernamente con tu indiferencia
digna representante de tu fraterno amor
Me quito este par de prepotentes manos
te las obsequio, así las usas cuando sientas frío
arráncales todas las espinas que han crecido
alimentadas de la eterna guerra entre mente y corazón
Regálame un momento de magia controlada
un beso sempiterno remojado en vino tinto
una frasco con el destilado de tu furiosa figura
y por balas dos palabras que sepulten
a esta idiota irracional y sombría canción
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