miércoles, 8 de diciembre de 2010

Me gusta

Que seas lúdica
Que te guste la música
Que seas cinefila
Tu voz
Tu cuerpo
Tu cabello despeinado
Tu cuero cabelludo
Tus labios resecos
El olor de tu labial
El olor de tu perfume
Que te gusten los videojuegos
Cuando bailas
Cuando te enojas
Cuando hablas como faraona
Cuando bebes agua apresurada
Que bebas solo 2 tragos aunque sean 6 en la cuenta
Que te sonrojes cuando te digo ¡que guapa!
Cuando enloqueces en risas
Cuando te ries de mi locura
Que no seas normal
El perfume que no logro recordar como se llama
Tu acento inglés
Tu preciosa memoria
Cuando callas
Cuando me tocas
Tus piernas
Tu piel
Tu horrible tatuaje
Cuando me miras
Cuando hablas en diminutivo
Cuando veo saltar tu nombre en el messenger
Cuando me pides de mi cigarrillo
Que me busques
Que te dejes encontrar
La forma en que manejas
Cuando dices groserías
El amor que sientes por tu familia
El malestar por todos los que no son como tu
El autoconcepto que tienes de ti misma
La seguridad de tu caminar
La forma de tus nalgas
Lo llamativa que eres
Las miradas que derramas
Los deseos que reclamas
Cuando dices que me extrañas
Que seas auténtica
Cuando te enfermas
La delicadeza de tus manos
Cuando me observas de soslayo
Cuando te sientas a mi lado
Cuando tus piernas buscan a las mias
Que te ame sin que tu lo sepas
Cuando te encuentro en mis sueños

Preso

La selva entre tus ojos
El manantial de tus desbordes
Los vientos que te despeinan
El sonido de tus pasos

La luna creciente
que hierve entre tus labios
Las notas exactas en tu voz
que insurgentan mi piel

La correa que me lleva
atado a tus caderas
Los sueños que me cuentas
con tu aroma a hembra

El velo con que cubres
los besos que me niegas
La memoria que se esconde
en el negro de tus ojos

Las noches que nos faltan
los días que ya sobran
La razón en la que te odio
y la idiotez en la que te amo

lunes, 29 de noviembre de 2010

Hay días en que creo encontrar un defecto, un detalle en ti que me sirva de ancla para no seguir siendo arrastrado hacia tu piel. Entonces como un hechizo macabro me enamoro aún más de ti con todas tus imperfecciones y las deseo tambien. Te juro que lo he intentado, cortarle los hilos a estos sueños, podar una a una mis ansias, pegarme mil estampas de realidad en los ojos. Pero heme aquí cada día más y más hundido en el placer que es mirar tus ojos. Por ti me cortaría la lengua para que jamás te intentara acuchillar cuando la ira se hace presente, por ti sacudiría la tierra entera con tal de hacerte feliz, envenenaría a cualquiera que se atreviera a reirse de tu fragil fortaleza, dejaría de disfrutar mi vino si tan sólo me dieras de beber de ti, te regalaría mi paz a costa de lograr tu euforia. En resumen, te daría todo lo que no tengo porque me faltas tu, o sea, nada.

Hay noches en las que duermo repitiendo tu nombre para ver si así en sueños nos escapamos de una vez por todas a hacernos el amor más allá de las miradas, más alla de un tímido abrazo...

martes, 2 de noviembre de 2010

De Prisa, de pronto, de prismas rotos y prácticas salidas

Y así un 2 de noviembre, de pronto y sin previo aviso, parece que me he curado de ti. Que al final tantos cadaveres arrojados a la torre del silencio han desaparecido presos de los buitres, el sol y el viento. Hoy que se celebra a la muerte, temo decir que aquél abrazo que te di en la tarde fue totalmente puro y que al tocarte no sentí nada más, fuiste tiernamente impecable en desahuciar mi deseo (obvia referencia al master Benedetti). Supongo que todo el tiempo intuiste todo esto o que sentías mi vibrar cuando te tocaba. Diste los suficientes golpes a las raíces de este amor, los necesarios para no caer en la crueldad. En fin, hoy es un día raro y de verdad no quisiera dejar de beber de los sueños que producías hasta hace una semana, tal vez llegue el día en que pueda darte un beso en los labios sin desear nada más, aunque le rezo a mis aves que esto jamás suceda. Ya veremos en que va decantando esta agonía anunciada.
Gracias por existir.

jueves, 21 de octubre de 2010

Complacencias Displicentes

Me saco los ojos ante la efervescencia de tu voz
te abro la puerta de mi pecho caliente
cedo el paso de tus tacones hacia mi piel
camino del lado izquierdo de tu razón

¿Te arrullo con mi enclaustrado deseo?
Quizás quieras que reviente mi pecho
que le aulle con fervor a tus caderas siniestras
que te escupa besos de insana adoración

Me entrego a mi incauta devoción
te escribo cien versos silenciosos
cincuenta por cada suicidio que he tenido
cincuenta por aquellos besos que han muerto de inanición

¿Te duele el vientre con esta explosión?
Quizás a estas mariposas las mates sin pudor
y las sepultes tiernamente con tu indiferencia
digna representante de tu fraterno amor

Me quito este par de prepotentes manos
te las obsequio, así las usas cuando sientas frío
arráncales todas las espinas que han crecido
alimentadas de la eterna guerra entre mente y corazón

Regálame un momento de magia controlada
un beso sempiterno remojado en vino tinto
una frasco con el destilado de tu furiosa figura
y por balas dos palabras que sepulten
a esta idiota irracional y sombría canción
La mirada ya no es suficiente mis manos te exigen, mis labios te imploran, mi piel te desea y tu cada vez te alejas más.

miércoles, 20 de octubre de 2010

Creyente

Te confieso que todas las noches juego a que al cerrar mis ojos mi alma viaja hacia la tuya para verte dormir, y te veo, a veces despiertas sobresaltada y otras pocas aún dormida esbozas una sonrisa. Te confieso que el mínimo roce con tu piel produce un estado de bienestar tal como si se tratase de un bálsamo para un naufrago desahuciado. Te confieso tambien que a veces me sorprendo mirándote a la boca más tiempo del que las buenas maneras del amor en secreto puedan permitir. Te confieso que hay días que en tu mirada literalmente me observo, y acá es obvia la metafora, me tienes atrapado ahí dentro, como un huesped maldito que te susurra mil y un canciones. Te confieso que ya casi me sé de memoria todo tu cuerpo aún sin haber tenido el placer de tenerlo entre mis brazos, salvo cuando nos damos esos tibios abrazos. Te confieso que aún cuando es un placer escucharte y que me escuches, disfruto mucho de los silencios contigo para despues ser despedazados por esa estruendosa risa tan tuya, tan viva, como todo lo tuyo. Te confieso que odio seguirte como un perro guardian pero me es inevitable, que he intentado dejar de lado mi orgullo y demostrarte cuanto me gustas, poner mi corazón en tus manos aún bajo riesgo de que lo mires tiernamente y tiernamente lo ignores. Te confieso que todas tus imperfecciones me parecen preciosas y que me es inevitable sentir celos cuando tocas a otras personas, que a pesar de nuestro mal humor el sexo terminaría lamiéndonos las heridas de cualquier conflicto, es bastante clara la penitencia de esta confesión ante tus piernas, y es que te amo.

viernes, 8 de octubre de 2010

Implosión

Ximena, me gustas estupidamente mucho y te quiero lucidamente demasiado.
Así tal cual, sin preambulos ni rodeos. Sin embargo, no es así de sencillo.
Esto puede ser o una auténtica revelación o la confirmación de lo que intuias o peor aún, de lo que temías. Es un acto egoista tal vez pero es tambien un intento desesperado de ser honesto con lo que siento. Por favor no pierdas de vista a quien tienes enfrente, porque creo me conoces y sabes que puedes contar conmigo, no te olvides. Sé que tal vez en este punto estés deseando no estar aquí o salir corriendo tapandote ojos y oidos, no lo hagas, por favor!
Discúlpame si te hago sentir incómoda o con rabia, creeme que ninguno de los sentimientos que less son negativos y mucho menos deberían ser ofensivos, me lanzo de cabeza porque tambien confio en ti. Te pienso la mayor parte del tiempo, estoy atento a todo lo tuyo, aunque a veces haya intentado demostrar lo contrario en un afán de mantener esto controlado. No sé cuando empecé a sentir esto ni como ni por qué, sólo creo que yo solito me metí en esto. Siempre quedo con ganas de ti, de tu tiempo, de tu humor, de tu presencia, de la vista hacia tus ojos y tu boca, de tu voz con todos sus matices, de tu cadencia al andar, de tu magia (aunque no creas mucho en ella ;)).

Ya estoy harto de batallar contra mi mismo, y siempre me ha gustado manejarme bajo la honestidad y creo que esta es la mejor forma de llegar a ella, de desmenuzarte absolutamente todo para que no te sientas ofendida, agredida o mal vibrada como sueles decir. Antes que nada, quiero decirte que estoy conciente de la posibilidad que sea el único responsable en esta maraña en la que estoy metido. Bien, dicho lo anterior

jueves, 2 de septiembre de 2010

Piel

Tu piel hoy me ha sususrrado lo que necesitaba saber mi sombra para seguir acariciándote, tus ojos volvieron a reflejarme la angustia de no embriagarse dentro de mí, tus caderas volvieron a dejar su perfume bien expuesto a mi sexo, tus labios se mordieron una vez más al pronunciar mi nombre, tu sonrisa ha regresado a lacerar en mis incolumnes defensas, tu risa ha vuelto a despertar, mujer... y sin embargo... todo esto... sigue siendo de otro.
Y aún con toda la insurgencia del deseo... me estás atrapando otra vez.

Y acá es donde odio a Calamaro, por haber robado una vez más, este maldito y delicioso sentimiento.

jueves, 10 de junio de 2010

Humareda

¿Y qué coño quieres que haga?
Definitivamente jamás sonreiré cuando te marches satisfecha hacia tu guarida, ni cuando tu titánica sonrisa taladre las injustas despedidas, mucho menos cuando el sometimiento te venza y todas tus ganas se vean amansadas; y sobre todo, cuando todas las señales te conduzcan al entierro de esos sueños tartamudos.
¿Cuantas veces tienes que abrir y cerrar, y volver a comprobar la impecable imperfección de tus cabellos?
Tan sólo para comprobar que podemos burlarnos justo en la cara de los vientos y de los lunares que se agolpan en tus deliciosos rincones.

Todas las respuestas las tienes tú en tus ojos, aún cuando jamás las hayas confrontado, aún cuando jamás las hayas tragado y regurgitado al lado de tu almohada.

Todas las respuestas se encuentran en el cruce de tu mirada con la mía.

lunes, 17 de mayo de 2010

Loop

Intento grabar en mi memoria el vaiven que deja tu andar en la marea que son mis ojos.

lunes, 5 de abril de 2010

Juglaresca

Hay días en los que intento recordar el momento justo en que las murallas indiferentes de mi mirada sucumbieron ante la pírica lluvia de tus ojos, el día que inútilmente empecé a hurgar en esa chispeante oscuridad. Está de más decir que no tengo idea. Sólo sé que esta reducción a cenizas que dejas cada día al partir se une a la legión de demonios que avanzan siguiendo el crepúsculo y que sardónicos danzan sobre la tumba de mis viejas derrotas. La custodia de tu corazón es demasiado real, con su práctica armadura de una sola pieza, sin remaches ni comisuras por dónde empezar a susurrar estas malditas ganas.

sábado, 13 de marzo de 2010

¿Qué soy yo?

¿Que soy yo en tus ojos?

Tal vez sea un deseo extinto
que te aferras en dejar pasar
o tal vez sea un tímido viento
que apenas te despeina en tu andar

Tal vez sea sólo pasatiempo
que te ayuda a cargar
con las costras de los días
que se encarnan en tu paz

O peor, uno más de los deseos
que dejas al pasar
enterrados en la arena
profunda de tu mirar

Sin embargo si miraras bien
dentro de estos ojos negros
podrías acariciar los ocasos
que dejas al partir

viernes, 12 de marzo de 2010

Probando... 1, 2...

Esa vieja y polvorosa emoción vuelve a quejarse desde el baúl en donde ha sido olvidada hace bastantes noches.
La llama famélica vuelve de la oscuridad.

Heme acá, intentando reencontrarme con la volcadura de las cosas que se callan, de las aves de bocas suturadas y plumajes marchitos, es un intento tal vez inútil de rellenar a borbotones las venas de mi pluma, de que sean tatuadas a hierro caliente en los ojos de las almas que visiten este páramo.

Alguna vez mis cantos fueron escuchados por otras lunas y mi plumaje cubierto de besos salados se pavoneaba frente a decenas de otras llamas; yo volaba, y era maravilloso, tan cerca del sol y a la vez siempre rozando los nubarrones cargados de neutros colores, siempre a punto de derramarlas. Sin embargo, ahora no sé si estoy arriba o estoy abajo, no veo la punta de mi nariz y mucho menos el rumbo y sobre todo no sé si algún día cualquiera el vigor del viento me regrese el placer de volar. Intento escribir alejado de la oscuridad y sin embargo no conozco otra forma de estamparme, huyo de la idea de estar condenado, tampoco quisiera parecer rebuscado o abusar de la imagenería que se aparece cuando cierro los ojos, y sobre todo, no quiero regresar a la solemnidad de aquellas lunas.

Este es otro capítulo y yo tambien soy otro. Escribiré con sombrero así cómo desnudo, escupiré alcohol y expulsaré vituperios, me sacaré los mocos como si nada, y me morderé la lengua cuando sea el momento.

Cuervos, avancen al desfiladero.